miércoles, 5 de octubre de 2016
"Terminators" del periodismo
sábado, 21 de mayo de 2016
NO ES LO MISMO DAR UNA ENTREVISTA QUE SOMETERSE A UNA ENTREVISTA
sábado, 21 de febrero de 2015
¿Primero el titular?
La primera vez que entré en la redacción de la agencia de noticias Efe como becario el redactor jefe que me enseñó a escribir un teletipo me aconsejó que primero redactara la noticia y dejara el titular para el final.
En aquellos años (finales de los ochenta) el titular de un teletipo era poco menos que un trámite periodístico, un indicador temático sin ningún futuro. Cuando llegaba a una redacción, el titular era cambiado por el medio en función de su criterio y línea editorial. Por ello escribíamos el titular “en indio”, sin artículos ni preposiciones. Tampoco ayudaba el hecho de que sólo disponíamos de una línea de espacio. No eran titulares, sino un telegrama.
Internet cambió todo esto. Los medios empezaron a volcar nuestros teletipos tal y cual lo recibían, por lo que empezamos a ampliar un poco más el espacio para el titular y a introducir artículos, de manera que se pudiera leer con todo su sentido.
Y empezaron a abrirse algunos debates.
¿Debíamos hacer titulares más atractivos para captar el interés de nuestros clientes (y del lector final)? ¿O debíamos seguir con titulares planos, meramente descriptivos?
Reconozco que es mucho más atractivo titular “El partido Y fulmina a fulanito” que “el partido tal expulsa a fulanito por un presunto caso de malversación en las cuentas internas”.
No hay color, ¿no?
Pero el caso es que el objetivo de las agencias de noticias es informar, no epatar. Y no hay manera más democrática de informar que ser preciso, conciso y neutro. Ya pondrá cada uno su gotita de color, su cuota de ego. No me malinterpreten. Me gusta leer titulares creativos y originales, y en las agencias de noticias hay un subgénero llamado crónica que admite titulares más literarios y con gancho, pero sólo me permito escribirlos si cumplen con el núcleo del contrato que hemos firmado con nuestros clientes. Y éste no es otro que ser rápidos, veraces y claros. Prestamos un servicio, norepartimos ocurrencias.
Quizás me estoy poniendo demasiado serio (y aburrido) Pero esto de la información es cosa seria. Otra cosa es el negocio de la información.
¿Y a qué viene todo esto?
Leí el otro día un interesante artículo de Ismael Nafría en La Vanguardia sobre el digital Quartz, un medio nativo digital sobre economía global que está teniendo un exitoso recorrido desde su creación de 2012. Dentro de la fórmula de su éxito figura esta máxima:
“Primero el titular: Al preparar una historia, lo primero que se les pide a los redactotres de Quartz es que tengan muy claro el titular, que será también el tuit a publicar”
.http://www.lavanguardia.com/comunicacion/20150217/54427291505/diez-millones-de-usuarios-avalan-el-proyecto-periodistico-de-quartz.html
Bueno, si cogemos lo de trasladar el titular a un tuit ya estamos hablando de otra cosa, pero al menos se me ocurren cinco razones por las que todavía prefiero dejar el titular para el final:
1-Evito la tentación de construir el relato de unos hechos en función de una idea de titular preconcebido por el simple hecho de que “suena muy bien” o “impacta como un rayo”.
2-Las noticias deben ceñirse a los hechos, pero los hechos están llenos de matices, de pequeños detalles, de precedentes, de opiniones diversas… Si somos periodistas que aceptamos la complejidad, no podemos pretender imponer un titular reduccionista porque simplemente sea más “vendible”. Aquello de “no dejes que la realidad te arruine un buen titular” no puede convertirse, por sí mismo, en una pauta de trabajo.
3-Un titular informativo –cuando hay noticia de verdad- engancha por sí mismo. No hay que adornarlo. Cuando abdicó el Papa Benedicto XVI, el titular de ANSA, que dio la exclusiva fue “Papa lascia Pontificato dal 28/2” Os aseguro que todos los medios del mundo “pincharon” la noticia sin reparar en si aquel titular tenía más o menos gancho.
4-El periodismo es un oficio y la noticia el resultado de un proceso humano de recogida de datos, investigación, cruce de hechos y redacción final. Si convertimos el titular en el elemento principal, en un mero reclamo, estamos adentrándonos en un territorio próximo, pero sensiblemente diferente: se llama eslogan.
5-Podemos atrapar al lector con un titular con gancho, y podemos hacerlo dos, tres o cuatro veces. Pero a la quinta, si la noticia no refleja lo expresado en el titular, saltaremos a la próxima noticia sin ni siquiera detenerse. El titular debe ser la puerta de entrada a la noticia, no una alfombra roja que se acaba en sí misma. Un titular con gancho pero sin alma es como un mal photoshop. Y enseguida se descubre el truco.
martes, 13 de enero de 2015
En cada becario hay un futuro director de periódico
¡Atención cazatalentos!. Leo en La Vanguardia http://goo.gl/UH5Yiu, vía EFE http://www.efe.com/ que The Guardian busca nuevo director en su sección de empleo. Quieren encontrar sustituto a Alan Rusbridger, que dejará el cargo el próximo verano tras veinte años de “gran jefe” del rotativo.
No lo ha hecho mal Rusbridger. The Guardian es uno de los periódicos que mejor han hecho la mudanza digital, y no son pocos los jóvenes periodistas que hoy día lo tienen como consulta de referencia en internet. También han cuidado los contenidos, y el año pasado compartieron Pullitzer con The Washington Post. Por todo ello el actual director pasará a presidir la propietaria de The Guardian.
Nada que objetar a una decisión empresarial privada. Ni siquiera nada que decir del perfil que se busca: “dedicación a un periodismo abierto e independiente”, ser “embajador y un defensor acreditado de la empresa” o “líder de una organización con ambición global”.
Sí que me llama la atención un detalle. ¿Por qué se externaliza la oferta? ¿No hay talento nuevo más allá de Rusbridger? ¿No hay nadie allí dentro con una visión de futuro? El propio Rusbridger fue redactor y columnista de the Guardian durante ¡16 años! antes de ser director.
Un periódico no es una isla. Forma parte de una empresa, de unos interesases, de una cuenta de resultados. Eso está claro. Pero un periódico es también un estado de ánimo profesional, una cultura en sí mismo. Y esa cultura no se importa, no se improvisa, sino que se construye a lo largo de generaciones de periodistas, de un estilo de periodismo. Por eso me extraña que The Guardian busque nuevo director en su sección de empleo cuando el actual, surgido de esa cultura, ha dado tan buen resultado.
Antes de incurrir en malas interpretaciones no tengo nada en contra de las contrataciones externas. Cualquier medio de comunicación necesita renovar su visión con redactores que proceden de otros medios. Ellos aportan una visión fresca, original, que ayudan a construir ese patrimonio cultural en sí mismo que es un periódico. Pero también reivindico que para dirigir el barco siempre es una ayuda haber trabajado de grumete. En todas partes hay talento, a veces más oculto, a veces más brillante, pero creo que The Guardian debería explorar hasta el último rincón en busca de ese talento que, seguramente, está ahí y que en este momento tiene en su cabeza el presente y el pasado de El Periódico.
Porque dirigir una empresa no es lo mismo que redirigir un proyecto privado de interés público, que es lo que viene a ser un medio de comunicación privado. Para enfocar el futuro se necesita del legado del pasado y del presente, con todos sus aciertos y errores, pero no se trata sólo de diseñar un plan, sino de haberlo pensado y madurado desde el origen de los tiempos. Un plan de negocio bien diseñado puede salvarte la vida temporalmente, pero hace falta algo más para salvar el alma de un periódico.
Probablemente acaba de empezar a trabajar un becario en The Guardian que ya está pensando en cómo debe ser su periódico en la década del 2020. Y probablemente hay por ahí muchos redactores, que empezaron de becario, que tienen ganas, voluntad y competencias para tener en su cabeza el futuro de The Guardian.
Busque primero por ahí, señor Rusbridger. Y si no encuentra nada llame entonces a un cazatalentos. Pero el mejor cazatalentos de un periódico para encontrar al nuevo director quizás es usted mismo.
jueves, 16 de octubre de 2014
¿El fin de la exclusiva?
jueves, 6 de marzo de 2014
5 razones para creer en una agencia de noticias
Os dejo aquí parte de la conferencia que impartí ese día.
Qué es una agencia de noticias?
Una agencia de noticias es a la información lo que el corazón es al cuerpo humano. Bombeamos noticias a los medios de comunicación, las llevamos a todos los rincones del sistema y no paramos de bombear 24 horas al día durante 365 días al año.
Asimismo, una agencia de noticias es el artefacto más sencillo que se ha creado para abordar la complejidad de informar sobre las cosas que pasan en el mundo. Lo único que se pide a una agencia de noticias es:
1-Que sea fiable en sus informaciones. Fiabilidad
2-Que las transmita lo más rápido posible. Rapidez.
3- Que sea transversal, llegue al mayor número posible de clientes y que sea inteligible para culturas y sensibilidades diferentes. Transversalidad
4- Que ofrezca una visión plural y contrastada. Rigor
5- Que sea útil para sus clientes. Servicio
Pero normalmente lo más sencillo es lo más difícil de conseguir, porque el periodismo está lleno de encrucijadas y de atajos.
Encrucijadas entre la información, la opinión, la sensibilidad y la ideología del periodista, de intereses creados, sobreentendidos y a veces impuestos, de mediaciones de asesores, jefes de prensa, de prejuicios culturales, sociales e ideológicos de los propios periodistas, de ruido generado por declaraciones, de injurias, de insultos, de opacidades y de falsa transparencia....
Y de atajos: atajos por ser el primero aunque no estén todos los puntos conectados, contrastados y verificados, de atajos por encontrar un rápido responsable o culpable de un hecho cuando todavía no se ha juzgado de manera neutral, de atajos para buscar el impacto y la audiencia, de atajos para enterrar un tema y pasar a otro cuando aún ese tema no se ha ni siquiera cerrado, de atajos para sacar conclusiones camufladas de opinión y de prejuicios, de atajos para crear una verdad a base repetir muchas medias verdades, o de dar por verdad sólo una parte, de atajos para explicar el mundo en blanco y negro, sin reparar en los matices, de atajos para confundir la opinión pública con la opinión publicada, de atajos para convertirse en protagonista cuando sólo eres testigo…
Por eso es tan difícil hacer lo fácil en periodismo: explicar historias basándose en hechos contrastados. En el océano turbulento de noticias, opiniones, declaraciones, testimonios fiables y falsos, de intereses, de blogs, de twits, las agencias de noticias son un faro que siempre está en el mismo sitio, puede ser que por ello siguen existiendo y han llegado a centenarias o a cumplir 75 años, como es el caso de la Agencia Efe.
A diferencia de otros medios de comunicación, siempre ligados a un soporte como la prensa al papel, la radio a el transistor o la tele a la televisión, las agencias son el artefacto perfecto porque podrán seguir existiendo saltando de un soporte a otro, sin ligarse del todo a uno. Son capaces de adaptarse a cualquier tecnología, porque la materia prima de las agencias son los contenidos, no el continente. Siguen siendo contemporáneas porque funcionaban en tiempo de internet cuando no existía internet.
1-La fiabilidad
Una agencia de noticias es la sala de máquinas del negocio de la información. Normalmente somos los primeros en llegar a la noticia porque con nuestras corresponsalías estamos cerca de donde pasan las cosas, y seguimos allí cuando aquel lugar deja de ser noticia a través de nuestras corresponsalías. En Efe estamos en 180 ciudades de 120 países, con mesas de edición en Madrid, Bogotá, Barcelona (català) El Cairo (árabe) y Río de Janeiro (portugués).
Por eso, cuando explicamos la primavera árabe no tenemos que aprendernos en cuatro días el sistema de partidos en Egipto, o cómo se distribuyen las minorías étnicas en Siria, o buscar cuál es el mejor lugar para transmitir cerca de la Plaza Tahir. Como ya estábamos allí conocemos las claves, los personajes, el contexto. Esto se traduce en credibilidad y somos la primera fuente de información para los periodistas y enviados especiales que acaban de llegar.
Además, como los medios no pueden tener plantillas que trabajen las 24 horas, en la era internet somos más citados que en la del papel. En el papel la figura era la firma, en internet el protagonista es el hecho, y citar a una agencia en internet es sinónimo de garantía de fiabilidad y credibilidad.
En las agencias no nos jugamos la firma, sino una cosa más importante aún, nuestro crédito. Si fallamos no falla la persona, falla todo el sistema, toda la marca.
2-La rapidez
La rapidez no es una exclusiva de los tiempos de internet. Las agencias vivíamos en tiempo internet cuando éste no existía. Estábamos obligadas a ser rápidas, a transmitir la noticia antes que nadie para que llegara cuanto antes a las redacciones. Sólo nos ganaban en rapidez la radio y la tele, y no siempre, porque entonces no todo el mundo iba por ahí con teléfonos que grababan sonido e imagen. Antes de internet éramos la fuente de información que activaba todo el sistema, como twitter pensareis, pero con unas pequeñas y no menores diferencias:
1- No damos nada que no hayamos comprobado con nuestros propios medios, no emitimos opinión, no difundimos contenidos de terceros que no hayamos verificado al menos con una fuente.
2-Hoy día es cierto que twitter se nos adelanta, a veces, pero no siempre es así y muchas veces twitter se equivoca. De hecho, en los últimos seis años ha matado a más gente que no estaba muerta que las agencias en cien años de historia.
Twitter es bueno como radar de lo que se está hablando en el mundo, y a veces de lo que está pasando, pero sobre todo de lo primero. Pero una gran noticia no necesita ser forzada, ni ser "trending topic". Una buena noticia lanzada por una agencia se inyecta en la vena del sistema sin necesidad de que los palmeros digitales la "calienten" en la red y la repliquen hasta el infinito. Una noticia de verdad calla el mundo, el resto sirve para generar ruido.
3-Transversales.
Las agencias son medios de información masivos, transmiten contenidos a miles de medios, de todos los colores, sensibilidades y países. Pueden tener clientes a periódicos de izquierdas y de derecha, laicos y católicos. Por eso la información que ofrecen debe ser lo más aséptica, neutra y ajustada a los hechos, para que pueda ser volcada, si es posible, íntegramente, con titulares informativos y no valorativos. Hechos, hechos y hechos.
Y es importante subrayar que explicar los hechos no es sólo un ejercicio de periodismo, sino un activo comercial de primera línea, porque si quieres tener el máximo número de clientes, tienes que ser lo suficientemente transversal para ser útil a todos, y si logras llegar al máximo de medios posibles, estás multiplicando tu capacidad de influencia.
Las agencias somos una ventana al mundo y a la vez cronistas de lo local. Por ejemplo, desde la delegación de Barcelona informamos a los medios catalanes y del resto de España de lo que pasa en Cataluña, pero también les informamos de lo que pasa en el mundo y afecta a Cataluña, desde la entrada de una empresa catalana en el mercado americano hasta de una exposición de Dalí en el Pompidou o un desfile de Custo en Nueva York.
Paradójicamente, todo ello nos da una capacidad de influencia sorprendente para lo neutrales que debemos de ser. Por ejemplo, un 80% de la información que circula fuera de Cataluña y fuera de España sobre el intento del Gobierno catalán de hacer una consulta sobre la permanencia en España es de agencias. Por mucho que los medios locales llenen páginas y páginas de información y de opinión al respecto, esa se queda en el tope de sus lectores. Nada comparable a la capacidad de las agencias de hacer circular esa información cada día por los medios de Cataluña, del resto de España y por los medios de Latinoamérica, como es el caso de Efe.
4-El Rigor:
El rigor lo proporciona el equilibrio. Una información, aunque se ciña a unos hechos, debe estar avalada por el mayor equilibrio de fuentes. Por muy evidentes que sean los hechos, no hay que dejar al azar la posibilidad de dar una información sesgada.
No existe la objetividad absoluta del periodista, pero tampoco de la fuente. Por eso, la mejor manera de acercarse a la objetividad es trabajar con rigor, y eso lo da el equilibro, exponiendo hechos, testimonios, opiniones y declaraciones, pero como complemento a los hechos, sin pasar por encima de lo esencial.
5-Servicio.
Las agencias no sólo dan noticias, sino que son una garantía de cobertura y de continuidad informativa.
Decíamos que cuando estalla una guerra o un conflicto las agencias ya solían estar allí cuando llegaban los enviados especiales. Luego, cuando los enviados especiales regresan a su país, o a cubrir otra guerra en la otra punta del globo, las agencias seguimos allí para explicar el día después, cómo se reconstruye el país, las historias que quedaron en segundo plano. Una cosa tan maravillosa, aunque poco mediática, como es la normalidad de un país.
Esto es ser un servicio de información, no sólo un taller de exclusivas. De ese trabajo oscuro, poco valorado a veces, surge la posibilidad de obtener una exclusiva.
-El ejemplo:
Cuando se produce una noticia en mayúsculas, una de aquellas que se escriben cada cien o doscientos años, o más, las agencias de noticia siguen siendo el medio más creíble. Por ejemplo,
El 11 de febrero de 2013 una periodista de Ansa estaba en la sala de prensa del Vaticano, escuchando una aburrida conferencia de cardenales con motivo de la canonización de 800 mártires. Benedicto XVI pidió la palabra y, para sorpresa de todos, anunció en latín que renunciaba a su ministerio. Esto era algo que no había pasado en siglos.
La periodista de Ansa se llama Giovanna Chirri y llevaba 20 años como corresponsal en El Vaticano. No necesitó un twit, ni colgarlo corriendo en facebook. Simplemente sabía latín y lo había escuchado. Como no era un gran acto mediático no había mucha prensa, ni bloguers. Junto a ella había un periodista italiano, un mexicano, dos franceses y un japonés, pero ella sabía latín, estaba allí. Llamó a la agencia, que lo verificó y envió un urgente que dio la vuelta al mundo. Una exclusiva sobre un hecho que no se producía en siglos.
Simplemente había que estar allí, saber latín y tener la suficiente sangre fría para confiar en lo que se estaba oyendo y tener la certeza de que todos los años de preparación, de asistir a ruedas de prensa importantes o insulsas, de haber lanzado miles de urgentes, de flashes, habían valido la pena. Sólo quedaba convencer a su redactor jefe de que había oído y entendido bien. Y este tuvo el sentido común de que, aunque todas las pantallas de los medios rivales estaban en blanco, aunque no había ni un sólo twit al otro lado del Pacífico que lo estuviera diciendo, creer en los ojos y en los oídos de la veterana periodista que estaba en el lugar de los hechos.
Por cierto, la periodista tiene cuenta de twitter y se define como “Vaticanista, pasada de moda” . Y sólo después de enviar el urgente twuiteó la noticia.
Una revancha del periodismo vintage ante tanto punto y tanto cero. Las declaraciones hacen mucho ruido. Las noticias hacen callar al mundo...Aunque sea por un instante.
Este ejemplo Contiene los 5 puntos:
1-Fiabilidad. Ansa tiene una periodista que conoce el terreno, que está en los sitios y sabe latín. No era famosa antes de dar la exclusiva, y seguramente su nombre no os sonaba.
2-Rapidez. Ansa fue la primera en dar la exclusiva, consecuencia de lo primero.
3-Neutralidad. Sin grandes aspavientos ni metáforas. La noticia la entendió todo el mundo, pese a ser increíble.
4-Rigor. Ansa confió en su periodista e intentó verificar la noticia.
5-Servicio. Quien tenía contratada Ansa supo la dimisión del Papa minutos antes que el que no lo tenía.
viernes, 1 de marzo de 2013
Más noticias y menos clicks
Tras seis años de efervescencia ocurre que no hemos encontrado ni un solo modelo de negocio estable. Probablemente, como dice Lluís Bassets en su nuevo libro "El último que apague la luz" no habrá un modelo de negocio en mayúscula, sino múltiples maneras de hacer negocio como se pueda. Cada medio deberá encontrar su camino, y quizás, cuando la situación económica repunte, podremos empezar a encontrarnos por ahí, y entonces, ufanos, diremos que la senda ya está trazada.
Mientras tanto sólo nos queda lanzar piedras. Llevamos diez años buscando el artefacto tecnológico que nos saque de la crisis y todavía no hemos comprendido que lo mejor que podemos hacer los periodistas es seguir intentando lo mejor que sabemos hacer: buscar noticias. más noticias y menos clicks, porque por mucho que nos sigamos, nos repliquemos, conversemos analicemos, opinemos y revisemos hasta el infinito el último video o el último audio, sin noticias contrastadas sólo habrá ruido, opiniones, confusión y, eso sí, mucho bla bla bla. Y todavía alguno confundirá esto con una nueva edad dorada del periodismo.
Lanzar piedras, sí, que no pedradas. Y lo mejor que saben lanzar los periodistas son noticias. Puras y duras noticias. Sin noticias no habrá contenidos dignos por los que pedir un euro, ni siquiera 0,99 céntimos.
Las agencias de noticias lo saben mejor que nadie. No hay mejor twit ni mejor click que una buena exclusiva. Una noticia -ojo, no confundir noticia con una declaración- entra como un torpedo en la panza de un submarino, como un libre directo en el que el portero, cuando mueve el primer músculo, ya tiene la pelota alojada en la red. Una buena noticia no necesita ser forzada, ni ser creativa, ni ser "trending topic". Una buena noticia lanzada por una agencia se inyecta en la vena del sistema sin necesidad de que los palmeros digitales la "calienten" en la red y la repliquen hasta el infinito. Una noticia de verdad calla el mundo, el resto sirve para generar ruido.
El otro día una periodista de Ansa enmudeció el mundo cuando lanzó la exclusiva de la abdicación del Papa. No necesitó un twit, ni colgarlo corriendo en facebook. Simplemente sabía latín y tenía un teléfono a mano para verificarlo por otras fuentes...pero nadie cogía el teléfono al otro lado. "Vamos, lo has escuchado con tus orejas" Lanzó el teletipo y el mundo se quedó sin habla.
Simplemente había que estar allí, saber latín y tener la suficiente sangre fría para, primero, intentar verificar lo que le parecía haber oido y, segundo, confiar en lo que se estaba oyendo y tener la certeza de que todos los años de preparación, de asistir a ruedas de prensa importantes o insulsas, de haber lanzado miles de urgentes, de flashes, habían valido la pena. Sólo quedaba convencer a su redactor jefe de que había oído y entendido bien. Y este tuvo el sentido común de que, aunque todas las pantallas de los medios rivales estaban en blanco, aunque no había ni un sólo twit al otro lado del Pacífico que lo estuviera diciendo, creer en los ojos y en los oídos de la veterana periodista que estaba en el lugar de los hechos.
La periodista se llama Giovanna Chirri, es la corresponsal en el vaticano de la agencia italiana Ansa y es un milagro que a su edad su empresa la siga enviando a cubrir ruedas de prensa. Eso sí, las agencias de noticias siguen enviando a periodistas a los sitios y ella era la única de la sala que sabía latín. Toda una patada de la cultura al ciberespacio. Una revancha del periodismo vintage ante tanto punto y tanto cero. Las declaraciones hacen mucho ruido. Las noticias hacen callar al mundo...Aunque sea por un instante.