lunes, 19 de octubre de 2009
Teletipo VIP
AP le da una vuelta a los servicios de agencias de noticias. Más fuertes, más rápidos...más caros. Habrá que ver si hay mercado. Un poco yo creo que sí, porque media hora en internet es oro. Y el oro se paga.
jueves, 14 de mayo de 2009
Periodismo al minuto
Probando. Probando. Internet nos ha puesto el oficio patas arriba y todos vamos probando modelos con un único fin: cómo hacer rentable el periodismo en la red. Me ha llamado la atención la cobertura de El País.es sobre el primer día del Debate sobre el Estado de la Nación. En una columna había un "minuto a minuto" de las intervenciones, como si se tratara de un partido de fútbol. En otra columna un "minuto a minuto" sobre lo que pasaba en los pasillos, al más puro estilo Twitter.
Si esta fórmula fue acertada o no lo dirá el mercado, pero lo que me llamó la atención es la cada vez menor distancia que separa a los periodistas de medios de comunicación con edición web -en muchos casos son los mismos que en la edición de papel- de los periodistas de agencia. ¿Quiere decir que las agencias deberemos retransmitir en un futuro no muy lejano todas coberturas como si se tratara de un partido de fútbol?... tengo mis dudas. Pero quizás en algunos casos concretos sí que tendrá sentido.
¿Pero eso no lo hace ya la radio? ¿o las cadenas de televisión informativas de 24 horas? Pues sí, ya lo hacen. Por eso creo que, desde el punto de vista de las agencias de información, habrá que ser muy selectivos en este tipo de coberturas. Y habrá que pensar en aquellos destinatarios que no pueden, por razones profesionales o personales, tener una televisión a mano o concectar una radio.
Creo que este tipo de cobertura minuto a minuto tiene cabida en algunos deportes, principalmente fútbol y baloncesto, o en algún suceso con claro impacto ciudadano -un accidente químico, una evacuación masiva- Incluso en algún acto cultural, social e incluso político de interés planetario -una entrega de Oscar, un discurso de toma de posesión presidencial- Pero, insisto, habrá que ser muy selectivo, porque las pildoras se deben tomar una a una, y un exceso puede aburrir al destinatario.
martes, 5 de mayo de 2009
Responsabilidad social
El periodista Enric González escribió hace un tiempo que cuando se acaba una guerra, un terremoto u otro acontecimiento mediático, en los países más pobres sólo quedan las ONG's y las agencias de prensa. Periodismo low cost, bautizaba la fórmula.
En eso he pensado hoy durante un almuerzo con Carlos Fernando Chamorro con motivo de la entrega de un premio por parte de Casa América-Catalunya. Es probable que a muchos no os suene, pero si Chamorro hubiera aparecido por sorpresa en el campus de periodismo de la universidad Autónoma de Barcelona en 1985 habría sido recibido como Obama o como Madonna. Por entonces era el director de Barricada, la biblia del periodismo libre y antiyanqui de la época, y él era su profeta, como Nicaragua era entonces el lugar que nueve de cada diez periodistas hubieran elegido para irse de corresponsal de guerra.
Cuenta este periodista, que sigue definiéndose como un hombe de izquierda aunque se ha convertido en uno de los críticos más férreos de Daniel Ortega, antiguo compañero de Revolución, que en Nicaragua ya no hay corresponsales extranjeros. Ya no es noticia. Los periodistas se han ido con sus bártulos a otros lugares. Allí ya sólo quedan las agencias, Efe, Reuters, AP, y en la mayoría de los casos con periodistas locales.
Eso es lo que diferencia a las agencias de noticias del resto de medios de comunicación. Los medios cubren y venden noticias. Las agencias también, pero además de noticias ofrecen una garantía de cobertura, que no es otra cosa que seguir explicando lo que luego recogerán quienes se encargan de investigar y escribir la Historia, con mayúsculas.
Por eso prefiero el término agencias de información al de agencias de prensa o de notícias, aunque popularmente haya prosperado más este término. Las agencias se quedan cuando la tribu emigra a otros focos. Y es desde la oscuridad cuando a veces se escribe el destino de un país. Por eso las agencias de información son algo más que un medio de comunicación, además de ser también un medio de comunicación. A eso los expertos en márketing le han puesto una etiqueta que hizo furor en el mundo empresarial de las vacas gordas: "Responsabilidad social".
Pues bien, las agencias de información llevan cerca de un siglo practicando la responsabilidad social. Ya va siendo hora de que se explique.
En eso he pensado hoy durante un almuerzo con Carlos Fernando Chamorro con motivo de la entrega de un premio por parte de Casa América-Catalunya. Es probable que a muchos no os suene, pero si Chamorro hubiera aparecido por sorpresa en el campus de periodismo de la universidad Autónoma de Barcelona en 1985 habría sido recibido como Obama o como Madonna. Por entonces era el director de Barricada, la biblia del periodismo libre y antiyanqui de la época, y él era su profeta, como Nicaragua era entonces el lugar que nueve de cada diez periodistas hubieran elegido para irse de corresponsal de guerra.
Cuenta este periodista, que sigue definiéndose como un hombe de izquierda aunque se ha convertido en uno de los críticos más férreos de Daniel Ortega, antiguo compañero de Revolución, que en Nicaragua ya no hay corresponsales extranjeros. Ya no es noticia. Los periodistas se han ido con sus bártulos a otros lugares. Allí ya sólo quedan las agencias, Efe, Reuters, AP, y en la mayoría de los casos con periodistas locales.
Eso es lo que diferencia a las agencias de noticias del resto de medios de comunicación. Los medios cubren y venden noticias. Las agencias también, pero además de noticias ofrecen una garantía de cobertura, que no es otra cosa que seguir explicando lo que luego recogerán quienes se encargan de investigar y escribir la Historia, con mayúsculas.
Por eso prefiero el término agencias de información al de agencias de prensa o de notícias, aunque popularmente haya prosperado más este término. Las agencias se quedan cuando la tribu emigra a otros focos. Y es desde la oscuridad cuando a veces se escribe el destino de un país. Por eso las agencias de información son algo más que un medio de comunicación, además de ser también un medio de comunicación. A eso los expertos en márketing le han puesto una etiqueta que hizo furor en el mundo empresarial de las vacas gordas: "Responsabilidad social".
Pues bien, las agencias de información llevan cerca de un siglo practicando la responsabilidad social. Ya va siendo hora de que se explique.
lunes, 20 de abril de 2009
Invisibles, pero menos
Somos invisibles aunque estemos delante de sus narices. No nos citan por nuestro nombre y apellido, sino por la marca para la que trabajamos. Nos omiten tantas veces como nos imitan y antes de escribir la primera fase miran de reojo nuestro título. Apenas nos invitan a tertulias, pero repiten una y otra vez aquello que hemos contado veinticuatro horas antes. A veces una semana antes. Desayunan, meriendan y cenan con nuestro trabajo, pero nuestro menú no es de autor. Nos confuden -y a veces hacen que nosotros mismos nos confundamos- con la prensa escrita, con la digital, con todo aquello menos con lo que verdaderamente somos...Y es que somos como el aire que respiramos. Sin nosotros se sentirían como en un restaurante sin carta, como en un taxi sin ruedas.
Se empeñan en ponernos nombres a cuál más feo. Hablan de despachos, de servicios, de abonados, de agencieros. Como si el siglo XIX y los primeros cincuenta años del XX no hubieran transcurrido para nosotros. Y no saben definirnos, no saben ubicarnos, a veces tampoco saben valorarnos.
Pero ahí estamos. Ellos, los que no saben definirnos, trabajando cada vez más sospechosamente parecido a nosotros. Preocupados por la rapidez, cuando antes esas prisas eran cosas de los "agencieros". Era suya la patria de la reflexión, del me voy a comer y esta tarde escribo una obra de arte -eso sí, con nuestro teletipo no muy lejos del rabillo del ojo- Ahora es suya la patria de la incertidumbre. Suya y de todos. Todo gira veloz y es complejo. La información llega y sale. Todo fluye y es etéreo, fugaz, actualizable. La información ya no es un marco rígido, sino cambiante. Como la vida. Como el periodismo. Como siempre ha sido para nosotros, agencieros, carrileros, tribuletes del aquí te pillo y aquí te transmito.
Mira por donde que llegó internet y la razón ha empezado a jugar de nuestra parte.
Se empeñan en ponernos nombres a cuál más feo. Hablan de despachos, de servicios, de abonados, de agencieros. Como si el siglo XIX y los primeros cincuenta años del XX no hubieran transcurrido para nosotros. Y no saben definirnos, no saben ubicarnos, a veces tampoco saben valorarnos.
Pero ahí estamos. Ellos, los que no saben definirnos, trabajando cada vez más sospechosamente parecido a nosotros. Preocupados por la rapidez, cuando antes esas prisas eran cosas de los "agencieros". Era suya la patria de la reflexión, del me voy a comer y esta tarde escribo una obra de arte -eso sí, con nuestro teletipo no muy lejos del rabillo del ojo- Ahora es suya la patria de la incertidumbre. Suya y de todos. Todo gira veloz y es complejo. La información llega y sale. Todo fluye y es etéreo, fugaz, actualizable. La información ya no es un marco rígido, sino cambiante. Como la vida. Como el periodismo. Como siempre ha sido para nosotros, agencieros, carrileros, tribuletes del aquí te pillo y aquí te transmito.
Mira por donde que llegó internet y la razón ha empezado a jugar de nuestra parte.
Ya tiene su foto

Ya tiene su foto. Si en los sesenta todavía estaba bien exponer a los menores en la Sala Oval -quién no recuerda el rostro del malogrado John John bajo el escritorio presidencial- en el siglo XXI lo políticamente correcto es enseñar a tu perro. Bueno, en realidad lo correcto es enseñar cómo te encuentras en plena forma corriendo con tu perro por los pasillos de la Casa Blanca. Obama ya tiene su foto... Y su perro. Se llama Bob y es un perro de agua. Dinamismo, frescura, originalidad. Un estilo para este tiempo: pesado, gris, temeroso.
Información relacionada:
http://www.elpais.com/articulo/gente/Obama/tienen/perro/elpepugen/20090412elpepuage_2/Tes
viernes, 27 de marzo de 2009
Una tragedia para la democracia
El Senado de EEUU tramita una propuesta para que los periódicos en quiebra puedan reconvertise en fundaciones y sobrevivir así al "tsunami" que arrastra a los medios escritos estadounienses. Todo apunta a que puede convertirse en una salida para los diarios más pequeños, aquellos que son una institución local pero que pueden acabar como la serrería de Joe o el Burguer de McKinley, o sea, cerrando la persiana.
Pero lo que más me ha llamado la atención es el hecho de que el senador que promueve esta iniciativa se base en el temor a una "tragedia para la democracia". Y esto me eleva a los cielos.
Pero también me pone en alerta.
Pero también me pone en alerta.
Y subo a los cielos por el loable intento de considerar a la prensa como un pilar básico del sistema democrático, un garantía sólida, como la cultura, la historia y la tradición. No sé si en Europa estamos haciendo esta reflexión.
Pero me pone en alerta porque detrás de tan loable iniciativa viene una ley. Y las leyes marcan territorio. En este caso, recomendará una mayor dedicación a los asuntos culturales y a las noticias "que redunden en una mejor formación democrática de los ciudadanos"...
Uy. Ahora viene cuando intento trasladar mentalmente la situación a nuestra Europa. Y las cuentas ya no me salen tan claras. ¿Quién o quienes controlarán estas fundaciones? ¿Habrá cuotas de reparto político en las mismas?
Y no dejo de hacerme preguntas...Quizás esta iniciativa sirva -ojalá- para salvar algún periódico centenario de la costa Este. ¿Pero podrán sus redactores-jefe mirarse en el espejo y reconocerse en lo que han sido durante todos estos años?
Por cierto, una recomendación, ya que hablamos de EEUU. El artículo de Bassets en La Vanguardia sobre un pueblo llamado Bradock. Magnífico
lunes, 23 de marzo de 2009
El Gran Hermano te vigila (y ni se acuerda de que ya eres libre)
Es curioso que en la era de la información del "todo a cien", como aseguran algunos, el periodista sea más responsable que nunca ante sus actos. Cualquier apellido que se deslice más allá de una inicial puede tener consecuencias una década después, o toda unavida, depende de... ¿de Google? ¿del medio de comunicación que difundió la noticia?... He ahí el dilema. ¡Y vaya dilema!
Lo he vivido de cerca. He conocido un caso así Y realmente no sabes qué hacer. Sólo la firmeza en que el banco de datos de un medio de comunicación no es una ficha policial es lo que sostiene la negativa a borrarlo. ¿Pero y el final de cada historia? ¿Acaso todo se acaba cuando se convierte en noticia? Y cuando regresa la normalidad...¿Es eso también noticia?
Milagros Pérez Oliva lanza inteligentemente el reto:
"Deberíamos extremar el cuidado en el tratamiento de los datos privados de las personas que aparecen en las informaciones. Y, desde luego, deberíamos poner fin a la tolerancia con que permitimos ciertas carencias en nuestro trabajo, como la de no hacer siempre un seguimiento de las noticias que publicamos. ¿Es lícito que publiquemos a cuatro columnas que alguien ha sido imputado y nunca informemos si ha sido condenado o absuelto? Deberíamos establecer normas al respecto"
Pues ahí queda eso.
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Teletip@os (Teletipo nómada)
Porque busqué por ahí un blog que sólo hablara de agencias de notícias.
teletipeando
Explicar historias complejas con fórmulas sencillas. Escribir menos sin dejar de explicar más. Calidad = credibilidad